Resultados Águilas del Zulia

martes, 27 de noviembre de 2012

Leones 9 – Magallanes 2

En Caracas
RAFAEL CADENAS
ISMAEL G. GRANADILLO N. / Prensa LVBP
El último encuentro entre los Leones y los Navegantes del Magallanes en Caracas no pudo ser más fructífero para los melenudos. No sólo vencieron a su archirrival en el careo que se realizó este martes con un marcador de 9-2, sino que también aseguraron el triunfo en la serie particular de la temporada 2012-2013 (5-1); además se acercaron en la serie histórica que aún domina la nave 319 a 309 (aunque para la divisa capitalina según una investigación privada que realizó lleva una cuenta diferente y les pondría tablas con los turcos con 364 triunfos) y de paso igualaron a los eléctricos en el segundo lugar de la tabla de clasificación, poniéndose a medio juego de la cima que la ocupan las Águilas del Zulia.

Sin embargo, más allá de hablar de lo significativo de los triunfos y derrotas entre avileños y carabobeños, hay que hablar de lo hecho por Carlos Rivero, bateador designado de los melenudos, en el juego que se efectuó en el Estadio Universitario de Caracas. El toletero conectó un par de cuadrangulares, se fue de 4-3 y remolcó seis anotaciones, para no sólo ser el artífice de este laurel de su equipo, sino terminar de erigirse como la figura del equipo en esta campaña.

“Este es un juego que nunca voy a olvidar. No recuerdo haber hecho algo como lo que hice hoy en cualquier momento de mi carrera. Fue maravilloso escuchar a los fanáticos corear mi nombre”, dijo Rivero, quien estableció marcas individuales en un partido con sus guarismos de esta noche. Sus anteriores marcas eran de un jonrón y cuatro producidas conseguidas el pasado 1 de noviembre de 2011. “Me siento contento por la forma en la que he podido batearle al Magallanes y siempre me mantuve viéndolo lo que hacía el pitcher y por ello creo que pude hacer buen contacto”.

Pero ¿por qué Rivero se llevó los honores en este triunfo e hizo que las 20.692 personas que vieron en vivo el juego le rindieran pleitesía? Simple, el reserva de los Nacionales de Washington encaminó a la ofensiva de los Leones en dos entradas claves para el triunfo. Primero en el cuarto su primer jonrón del juego fue la clave para que se lograra revertir una desventaja de 2-0 que tenían hasta ese momento.

Después, en la sexta, Rivero coronó un rally que le terminó de dar a los felinos una ventaja que no vieron siquiera amenazada en el resto del partido por los del Cabriales, que estrenaban a Omar Malavé como coach de banco y tuvieron la visita de Elvis Andrus en su dugout. 

“Esperaba una buena salida de Weber. Él nos hizo el trabajo. La defensiva estuvo muy buena y ni hablar de Rivero”, añadió Kremblas, manager de los Leones. “Ganar la serie es algo fabuloso, al igual que estar en los primeros lugares, pero lo más importante no es creerse ganador, pues ahora es que hay que seguir adelante”.

Después de esas explosivas entradas, el trabajo fue de los relevistas también fue fundamental en el éxito caraquista. Entre Guillermo Moscoso, Darwin Cubillán, Víctor Lárez y Héctor Rondón, limitaron a los bates magallaneros a sólo dos hits, sin boletos y siete guillotinados en cuatro entradas en rescate del abridor Thad Weber, quien sorteó cinco entradas, en las que cedió un par de anotaciones, con seis hits, un boleto y cinco ponches, para hacerse de su primer triunfo de la campaña.

“En los primero inning traté de buscar la zona de strike y ellos (Magallanes) fueron selectivos, pero poco a poco fui haciendo los ajustes. La defensiva fue fundamental”, comentó el abridor estadounidense. “A medida que fue avanzando el partido agarré el ritmo que me deseaba tener y pude terminar fuerte. Tener el apoyo del público ayudó mucho y creo que pasé el examen que es el enfrentar al Magallanes, un equipo con muchísimas figuras, casi todas grandeligas”.

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